Mientras los grandes medios callan o adormecen, en Bruselas y Frankfurt el reloj avanza.
Y no lo hace a ciegas: hay informes, fases aprobadas, normas propuestas, declaraciones políticas y un calendario en curso.
Porque sí, el euro digital ya está en marcha. Oficialmente. Legalmente. Y con objetivos muy claros.
Este post complementario —que amplía el enfoque simbólico del “Ojo de Sauron Digital”— recopila los datos esenciales del proyecto con base en las fuentes primarias: BCE, Comisión Europea, Consejo de la UE y Parlamento Europeo.
¿Qué es exactamente el euro digital?
Según el propio Banco Central Europeo, el euro digital será una forma electrónica de dinero de banco central, accesible a todos los ciudadanos, complementaria al efectivo, pero con todas las implicaciones tecnológicas y políticas de una moneda digital centralizada.
La Comisión Europea, en su propuesta de reglamento, lo define como la forma digital del euro de curso legal.
Se trata de una CBDC (Central Bank Digital Currency) minorista, es decir, destinada al uso cotidiano de los ciudadanos, no solo entre bancos.
Y el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo lo reconocen como un «bien público europeo» que deberá garantizar accesibilidad, seguridad y bajo coste para todos. Hasta aquí, todo suena bonito.
El problema está en cómo se implementa y qué se esconde detrás de ese lenguaje aséptico.
Normativa y proceso legislativo en marcha
- 2020: El BCE publica el primer informe sobre un posible euro digital y lanza una consulta pública.
- 2021-2023: Fase de investigación formal del BCE. Se estudian prototipos, modelos de funcionamiento y consultas con bancos y usuarios.
- 2023: La Comisión Europea propone el reglamento legal para que el euro digital pueda ser emitido. Este reglamento aún está en tramitación por el Parlamento Europeo y el Consejo, pero ya marca el marco legal fundamental.
- Octubre 2023 – Octubre 2025: El BCE entra en fase de preparación, desarrollando el sistema operativo, el rulebook y haciendo pruebas internas.
- Después de 2025: Solo si el marco legal se aprueba, el BCE podrá decidir emitir oficialmente el euro digital. Si lo hacen, no lo veremos en la calle antes de 2026 o 2027.
Puedes consultar la fuente de su estado actual (ver).
Claves inquietantes
- No ha habido referéndum. Ningún ciudadano europeo ha votado si quiere o no esta nueva forma de dinero.
- La emisión de moneda es soberanía nacional cedida al BCE, pero este nuevo instrumento va más allá del diseño actual de los tratados.
- El euro digital está pensado para ser programable. Eso significa que, potencialmente, se podría controlar cómo, dónde y cuándo se gasta. Esto no es conspiración: lo dice la propia documentación del BCE bajo el epígrafe “condiciones de uso”.
- Privacidad, vigilancia y exclusión financiera son los tres grandes riesgos que muchos expertos independientes advierten, y que el BCE esquiva con generalidades como “nivel adecuado de protección de datos”.
Esto va en serio, y está documentado
Quien crea que el euro digital es un debate teórico, se equivoca. Es un proceso en marcha, oficial y planificado con plazos muy concretos. No lo digo yo, lo dicen los comunicados del BCE, las propuestas de la Comisión y los documentos del Eurogrupo.
Esto no es una moneda nueva: es un sistema financiero paralelo, con capacidad total de trazabilidad, intervención y programación del gasto.
Y lo están construyendo ya. Por eso, si amas tu libertad, lo mínimo que puedes hacer es leer, entender y estar alerta.