Sauron digital: otro Euro, sin voto ni libertad, fruto del secuestro de la soberanía

por Abel Marín
Sauron Digital

No exagero si afirmo que estamos ante el mayor cambio monetario de nuestra era. Pero lo más escandaloso no es el cambio en sí, sino cómo se pretende imponerlo: sin referéndum, sin debate público real, sin consentimiento ciudadano. El euro digital no es una simple evolución del dinero. Es una mutación que rompe con todas las características históricas del dinero soberano: desaparece el anonimato, desaparece la posesión directa, y lo más grave, desaparece el control democrático. Sauron Digital nos vigila.

¿Qué es realmente el euro digital?

El Banco Central Europeo (BCE) lo presenta como una “versión digital del efectivo”, pero eso es falso. El euro digital no es efectivo. No es anónimo, no es libre, no está en tus manos. Es un apunte en una base de datos controlada por el BCE, emitido sin respaldo físico y sin garantía alguna de privacidad.

No sustituye al euro físico, nos dicen… pero ¿acaso no lo dejará obsoleto? ¿Acaso no lo hará irrelevante por la vía de los hechos, mientras se limita, restringe o penaliza el uso del efectivo?

Una moneda nueva… sin consentimiento

El euro digital es una moneda distinta, con naturaleza distinta y efectos jurídicos, sociales y económicos distintos. Por tanto, no puede asumirse como una extensión del euro actual. Requiere un nuevo contrato social, un nuevo pacto entre Estado y ciudadano.

Y sin embargo, nadie lo ha votado.

Ningún tratado de adhesión a la UE hablaba de una moneda centralizada, programable y trazable en cada céntimo. Nadie firmó eso. Y aun así, la élite política europea —con el BCE como brazo ejecutor— sigue adelante, confiando en que la pasividad general les permita avanzar sin oposición.

Esto no es democracia: es ingeniería institucional al margen de la voluntad popular.

Porque debes saber que los gobernadores del Banco Central Europeo son políticos, puestos a dedo por los partidos políticos. La dictadura perfecta es aquella que se disfraza de democracia.

La soberanía monetaria, secuestrada

Durante siglos, la emisión de moneda fue una de las columnas vertebrales de la soberanía nacional. Incluso tras la cesión de esa competencia al BCE con la creación del euro, se mantuvieron ciertas garantías democráticas y jurídicas, con control parlamentario, políticas monetarias públicas y billetes tangibles en manos de los ciudadanos.

Con el euro digital, todo eso se desvanece.
La relación directa entre el ciudadano y su dinero desaparece.
Lo que antes era propiedad privada inmediata —tu billete, tu moneda— ahora será un apunte digital revocable, rastreable y sujeto a condiciones.

Hoy pueden decirte cuánto puedes tener (ya hablan de límites de 3.000 €), mañana qué puedes comprar, y pasado mañana a quién puedes transferir tu dinero.

La amenaza no está fuera, está dentro

Como bien señaló recientemente el vicepresidente de EE. UU., J.D. Vance, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich:

«El enemigo de Europa no es Rusia ni China. El verdadero enemigo viene de dentro: son las élites europeas que gobiernan de espaldas a los votantes.»

Y tiene razón.
La amenaza para la libertad no es externa: es interna. 
Son los burócratas no electos. Son los políticos desconectados. Y son los comisarios que juegan a diseñar el futuro de los europeos sin contar con ellos.

Desde Bruselas Sauron Digital nos observa y envía a sus hordas de orcos a censurarnos. 

Sin ningún mandato democrático, sin que estuviera en los programas electorales, están entregando el control total de la moneda a una arquitectura tecnocrática sin contrapoderes ni frenos democráticos reales.

¿Y los ciudadanos?

La mayoría ni siquiera lo sabe.euro digital y vigilancia

Y entre los pocos que sí, muchos lo aceptan como una simple “modernización inevitable”, sin entender que con cada innovación que elimina el efectivo, se elimina también un espacio de libertad real.

La privacidad financiera, tan importante como la libertad de expresión o de movimiento, está a punto de desaparecer. Y lo hará bajo la excusa de la “eficiencia”, la “inclusión” y la “lucha contra el fraude”.

Pero podrán y lo harán tener un perfil exacto nuestro, de con quién tratamos, cuando, dónde y el qué, y en tiempo real, un Gran Hermano vigilando.

¿Qué podemos hacer?

  1. Exigir transparencia total y debates públicos reales.
  2. Reclamar un referéndum en cada país miembro.
  3. Defender el derecho a seguir usando efectivo sin restricciones.
  4. Apoyar tecnologías libres y descentralizadas (Web3, cripto, etc.) como contrapeso.
  5. Vigilar, documentar y denunciar cada intento de imposición sin mandato.

El euro digital es un caballo de Troya.
No viene a darnos más libertad ni más poder sobre nuestro dinero.
Viene a convertirlo en una herramienta de control perfecto, ejecutado en tiempo real, sin escapatoria, y sin papel.

No me creas, ves a la fuente https://www.ecb.europa.eu/home/html/index.en.html y en el buscador escribe «euro digital», y lee (ver).

Si no despertamos a tiempo, si no alzamos la voz, seremos los primeros ciudadanos de la historia en permitir, voluntariamente, que nos despojen del control de nuestro propio dinero.

Y cuando queramos darnos cuenta, será tarde.

Este sapo es demasiado gordo para tragárnoslo, ¿no crees?

 «TRAGANDO SAPOS»

 

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