Es devastador cuando atiendo a los familiares de una persona que se suicidó. Llevo más de dos décadas siguiendo de cerca los datos suicidios, un gran tabú de nuestra sociedad. Ya va siendo hora de tomar consciencia de ello.
Hace unos días, conversando con un miembro de la Unidad de Homicidios de la Policía Nacional, me confesó que la inmensa mayoría de los casos que investigan son suicidios, pero este hecho se mantiene en silencio. No transciende.
Hoy, al leer un artículo en Noticias Cuatro informan de que las estadísticas oficiales registraron en España 4.116 suicidios, lo que equivale a una media de 11 personas al día. Este dato convierte al suicidio en la principal causa de muerte no natural en el país.
Cecilia Borrás, directora de la Asociación DSAS, comparte su experiencia personal tras perder a su hijo por suicidio, enfatizando que «la palabra suicidio no mata, lo que sí mata es el silencio».
Diligencias de levantamiento de cadáver
El levantamiento de cadáver es una diligencia crucial en el ámbito de la técnica probatoria criminal, especialmente en casos de delitos contra la integridad física.
Esta diligencia puede ser llevada a cabo por un médico forense, quien puede ser autorizado por el juez para asistir en su lugar.
Durante el levantamiento, se debe recoger una descripción detallada del estado del cadáver, su identidad y las circunstancias relacionadas con el hecho punible, lo cual se documenta en un informe que se adjunta a las actuaciones judiciales. Este procedimiento está regulado por el artículo 778 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECr).
Inacción de las autoridades ante la epidemia de suicidios
Es alarmante que, pese a la magnitud de esta crisis, el Ministerio del Interior y el de Justicia no actúen con la urgencia que la situación demanda.
Si comparamos, hubo y sigue habiendo una ingente cantidad de inversión pública destinada a reducir la mortalidad por accidentes de tráfico. Y ha tenido un notable éxito.
Sin embargo, en el caso de los suicidios, observamos una absoluta irresponsabilidad por parte de las administraciones públicas y de una sociedad silente que no quiere asumir el drama que supone para las víctimas y sus familias.
Desigualdad en la cobertura mediática, complicidad de los medios.
En contraste, durante el mismo año, se contabilizaron 331 homicidios intencionados, de los cuales 47 correspondieron a mujeres víctimas de violencia de género. Aunque cada una de estas muertes es una tragedia, es evidente que el número de suicidios supera con creces al de homicidios.
Esta disparidad en la cobertura y el debate público plantea una pregunta inquietante:
¿por qué solo es noticia un tipo de muerte y se silencia el resto?
No interesa al Poder político, que a fin de cuentas es quien subvenciona a demasiados medios.
No resulta rentable políticamente, más bien lo contrario, porque no saben solucionar problemas sino crearlos.
Y prueba de lo anterior son los «calentólogos» —aquellos que viven de la llamada emergencia climática— claman que el cambio climático mata, guardan silencio ante esta tragedia diaria que afecta a miles de familias cada año.
Supongo porque viven de ello, de generar un problema dónde no lo hay para vendernos a buen precio sus soluciones. Y dicho sea de paso: son la ruina de nuestra economía.
¿Y por qué el Ministerio de Interior y de Justicia no actúan ante la grave epidemia?
Recodemos la ingente cantidad de inversión pública de se destinó para reducir la mortalidad por accidentes de tráfico y su notable éxito.
¿Por qué ahora tenemos la absoluta irresponsabilidad de las Administraciones públicas y de la sociedad silente de no querer asumir el drama que supone para las víctimas y sus familias?
Supongo que el beso de un garrulo a una estrella del futbol es un verdadero y gravísimo problema. Qué asco y qué degeneración social.
Pensad malditos, pensad!!!
Es fundamental que la sociedad y los medios de comunicación amplíen su enfoque para abordar todas las formas de violencia que nos afectan.
Investigar, estudiar, analizar cada vida perdida por un suicidio, para tomar consciencia de las causas y así actuar.
Y en general tener pensamiento crítico, comenzando por discernir entre los problemas reales y los irreales, las cortinas de humo.
O hablando el plata: las gilipolleces con las que nos entretienen y nos convierte en lo que nos tratan: el vulgo
Solo así podremos desarrollar políticas integrales que protejan a todas las víctimas y prevengan futuras tragedias. Seguiré denunciando todos los sapos que nos tragamos a diario.