Conexiones humanas que «ni fu ni fa»: la magia de encontrarse lejos de casa

por Abel Marín
conexiones humanas

Por qué al encontrarte con conocidos de esos que ni fu ni fa, pero que en el extranjero te alegras exageradamente. Sin embargo, esas coincidencias pueden ser el comienzo de conexiones humanas que nos cambien la vida. 

La paradoja del saludo cotidiano

En nuestro día a día, es común cruzarnos con personas que reconocemos de vista: el vecino del edificio, el compañero de autobús, el camarero de la cafetería habitual. Sin embargo, rara vez intercambiamos más que un asentimiento o una sonrisa cortés. Ni sabemos su nombre. Estas interacciones superficiales nos mantienen en una zona de confort social, donde la familiaridad no necesariamente se traduce en cercanía.

Y en parte se debe al número Dunbar, que de media las personas no somos capaces de tener relaciones significativas con más de 150 personas.

La conexión inesperada en tierras lejanas

Curiosamente, cuando nos encontramos con estos mismos rostros conocidos en un contexto diferente, como durante un viaje al extranjero, algo cambia. La distancia de nuestro entorno habitual y la sensación de estar en un lugar desconocido pueden intensificar la necesidad de conexión. Ese vecino con el que apenas hablábamos se convierte, de repente, en un aliado, un recordatorio de casa en medio de lo desconocido.

¿Por qué sucede esto?

Este fenómeno puede explicarse por nuestra naturaleza como seres sociales. Al estar lejos de nuestro círculo habitual, buscamos crear lazos que nos brinden seguridad y pertenencia. La familiaridad, aunque mínima, se magnifica en contextos desconocidos, facilitando conexiones más profundas de manera más rápida.

La importancia de las relaciones humanas en nuestra felicidad

Numerosos estudios han demostrado que las relaciones sociales son fundamentales para nuestro bienestar y felicidad. El Estudio de Desarrollo Adulto de Harvard, que ha seguido a cientos de personas durante más de 80 años, concluye que las conexiones humanas son un factor clave para una vida larga y saludable. Las relaciones cercanas protegen contra los desafíos de la vida, retrasan el deterioro mental y físico, y son mejores predictores de una vida feliz que el dinero o la fama.

Una invitación a conectar

No esperemos a encontrarnos en tierras lejanas para establecer conexiones significativas. Cada persona con la que nos cruzamos tiene una historia, experiencias y conocimientos que pueden enriquecer nuestra vida. Te invito a dar el primer paso: saluda, inicia una conversación, muestra interés. Al hacerlo, no solo amplías tu círculo social, sino que también contribuyes a tu propio bienestar y al de los demás.

Somos animales sociales por naturaleza, y nuestras interacciones cotidianas, por pequeñas que sean, tienen el potencial de convertirse en relaciones significativas. Aprovechemos cada oportunidad para conectar, aprender y crecer juntos. Después de todo, la verdadera riqueza de la vida se encuentra en las conexiones que forjamos en el camino.

 

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2 comentarios

Umit 25 de febrero de 2025 - 10:41

Soy hijo de emigrantes. Emigré a España por primera vez a los 10 años; a los 15, regresé a mi país natal; luego, volví a España a los 18 y, más tarde, me marché nuevamente. Actualmente, con 42 años, vivo con un sentimiento de no pertenencia en ningún lugar, lo que creo que me genera estrés. Mi situación debería servir de ejemplo para aquellos padres que emigran con sus hijos; a veces, les causan más mal que bien.
Le sigo desde que le escuché en Intereconomía; considero su opinión realista y espero que continúe ofreciéndonos contenido por mucho más tiempo

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Abel Marín 25 de febrero de 2025 - 11:16

Hola Umit, gracias por comentar.

Es común entre los inmigrantes que regresan tener ese sentimiento. Pero te diré que eres de donde tengas amigos y relaciones personales. Puedes no haber salido nunca de tu país y sentir una profunda soledad.

Un saludo

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