La situación de España es una bomba de relojería que muchos prefieren ignorar, y no somos los únicos que ponen el riesgo de una crisis del euro. Pero los números no mienten. Nuestro sistema de pensiones, la estructura fiscal y el peso de la deuda pública nos llevan directos a una crisis que ya tiene fecha: entre 2040 y 2050.
Nos dicen que todo va bien, que «la economía se está recuperando», que «España va como un tiro». Pero la realidad es otra. La presión demográfica, el envejecimiento de la población y el gasto público desbocado nos han metido en una espiral insostenible. Y como siempre, el problema se esconderá bajo la alfombra hasta que explote en la cara de todos.
Un problema demográfico que nadie quiere ver
España está envejeciendo a pasos agigantados, y eso tiene consecuencias directas en el sistema de pensiones y en las cuentas públicas.
- Baja natalidad: Con una tasa de fecundidad de 1,2 hijos por mujer, estamos muy por debajo del umbral de reemplazo (2,1).
- Esperanza de vida alta: Vivimos más (83-85 años), lo que significa más pensionistas y menos cotizantes.
- Menos población activa: En 2023 hay casi 2 trabajadores por pensionista. En 2050 será 1 a 1.
- Un sistema insostenible: ¿Quién va a pagar las pensiones dentro de 20 años?
Hoy en día, el gasto en pensiones supone entre el 12% y el 13% del PIB. Para 2050, superará el 18%. ¿De dónde saldrá el dinero? Pues de los mismos de siempre: de los que trabajen y paguen impuestos.
El sistema fiscal: un castillo de naipes a punto de caer
Realmente es un círculo vicioso:
- Impuestos más altos: Para sostener las pensiones, subirán los impuestos y se deteriorarán servicios.
- Deuda en aumento: Hoy supera el 110% del PIB y va camino del 150% en 2050.
- Menor crecimiento: Una población envejecida consume menos, produce menos y genera menos impuestos, y nos resta a la capacidad productiva mermando la competitividad.
La única razón por la que no estamos ya en bancarrota es porque el Estado sigue endeudándose para tapar agujeros. Pero la cuenta atrás está en marcha.
Dos escenarios inevitables: Default o inflación
Aquí no hay escapatoria. O España entra en quiebra, o se busca una forma de pagar la deuda con dinero «fácil».
- Opción 1: Default y recortes brutales
España podría llegar a un punto en el que la deuda sea impagable. Si nadie nos financia, el país entrará en crisis fiscal, lo que obligará a recortar brutalmente las pensiones, los sueldos públicos y el gasto social. Imagina a un país con millones de jubilados sin ingresos suficientes. ¿Cree alguien que eso no generará revueltas?
- Opción 2: Inflación como único salvavidas
La historia nos dice que los gobiernos no permiten defaults masivos. Siempre eligen la opción de inflar la deuda, es decir, imprimir más dinero y devaluar la moneda. El problema es que España no controla su moneda.
El gran problema: El euro nos impide salir de la crisis
Si España tuviera su propia moneda, imprimir billetes y devaluar sería la solución más fácil. Pero estamos atrapados en el euro. Y aquí surge el gran dilema:
- Si el BCE sigue imprimiendo dinero para salvar a España, la inflación arrastrará a toda la eurozona.
- Si Alemania y el norte de Europa se niegan a rescatar a los países endeudados, el euro se romperá.
Las dos únicas salidas posibles
Salida 1: El BCE imprime más dinero y genera inflación para licuar la deuda.
Esto empobrecerá a toda Europa, pero evitaría un colapso inmediato. Sin embargo, Alemania y los países del norte se opondrán, porque no quieren que sus ahorros y economías sean arrastrados por los problemas del sur.
Salida 2: Se rompe el euro o expulsan a los países más endeudados.
Si la inflación descontrolada se convierte en un problema grave, Alemania y los países del norte podrían optar por una ruptura controlada del euro. Esto significaría la creación de dos zonas:
- Un euro fuerte para los países nórdicos.
- Un euro débil o la vuelta a monedas nacionales para los países endeudados.
España estaría en el segundo grupo. Volveríamos a la peseta (o a una versión devaluada del euro), lo que implicaría un empobrecimiento inmediato.
La farsa tiene fecha de caducidad
España está en una cuenta atrás que terminará con una de estas dos opciones:
- Nos obligan a salir del euro para devaluar nuestra moneda (fiat) y ajustar la economía por las malas.
- O nos imponen una austeridad brutal con recortes masivos en pensiones y servicios públicos.
Pero lo que es seguro es que no podemos seguir como estamos. Los políticos pueden seguir vendiéndonos cuentos de hadas, pero la matemática no miente.
¿Queremos seguir fingiendo que nada pasa o empezar a prepararnos para lo inevitable?
«Tragando sapos»