Déficit comercial y deuda: ¿crecemos o nos están arruinando?

por Abel Marín
déficit comercial y deuda

La balanza comercial es el termómetro de la economía de un país. Si exporta más de lo que importa, acumula riqueza. Si importa más de lo que exporta, pierde dinero y se endeuda para cubrir la diferencia. Esto es de sentido común, pero en Europa parece que el sentido común es lo primero que se sacrifica en el altar de la propaganda política.

Cuando vives por encima de tus posibilidades… hasta que te estrellas

Imagina una familia que, mes tras mes, gasta más de lo que gana. Al principio, cubren la diferencia con tarjetas de crédito y supuestas compras «a plazos sin intereses». Luego empiezan a pedir préstamos bancarios, después dinero a familiares y amigos. Llega un punto en el que nadie les fía. Van al mecánico y este se niega a arreglarles el coche porque aún le deben dinero. La realidad les golpea: están quebrados.

Ahora imagina un país que hace exactamente lo mismo. Ese país es España y la mayoría de Europa Occidental.

España: ¿crecimiento o espejismo de deuda?

Desde el año 2000, España ha mantenido un déficit comercial estructural. En el 2000 era de 44.274 millones de euros (6,84% del PIB) y en 2023, a pesar de la inflación y la caída del consumo, todavía cerró con un déficit de 43.762,6 millones de euros (2,92% del PIB). Y mientras tanto, nuestra deuda pública ha alcanzado el 104,4% del PIB, es decir, más de 1,64 billones de euros.

Que no te engañen, los datos de los dan porcentuales, diluidos por la inflación, los datos nominales son estos (ver)

¿Dónde está el crecimiento? No hay crecimiento, hay deuda. Nos han estado vendiendo un espejismo de prosperidad a base de endeudarnos hasta el cuello.

Donald Trump lo sabe y por eso actúa

En Estados Unidos ocurre lo mismo. Su balanza comercial ha estado en rojo durante décadas, y Donald Trump lo sabe. Sabe que su país está al borde de la quiebra y que seguir permitiendo que otros países les impongan aranceles desproporcionados mientras ellos abren sus mercados de par en par es un suicidio económico.

Por eso, Trump ha decidido aplicar la reciprocidad comercial, algo que es de sentido común y de justicia internacional. Si la Unión Europea cobra un 6,5% de arancel a los productos americanos, pero EE.UU. solo cobra un 3% a los productos europeos, lo lógico es subir los aranceles.

Además, Trump reduce el gasto público innecesario, mientras en Europa nuestros políticos hacen lo contrario: subir impuestos, incrementar el gasto y mentirnos descaradamente.

Nos mienten porque nos parasitan

En Europa, la clase política nos dice que el crecimiento es sólido, que la deuda no es un problema y que podemos seguir gastando sin consecuencias. Nos mienten porque nos necesitan dormidos. Nos parasitan.

Siguen imprimiendo dinero, siguen endeudándonos y siguen saqueando a la clase media con impuestos y más impuestos. Nos hablan de «inversión social» mientras el dinero va a mantener un sistema clientelar de burocracia infinita y subvenciones políticas.

¿Qué pasa cuando la mentira ya no se sostiene?

Lo mismo que en la familia que ha vivido del crédito: quiebra.

El fin de la estafa está cada día más próximo.

Lo mismo que en Argentina: inflación desbocada, devaluación de la moneda, fuga de capitales.

Lo mismo que en la caída del Imperio Romano: cuando los parásitos superan a los productores, el sistema colapsa.

Y mientras Europa se hunde, nos quieren convencer de que defender la reciprocidad y la soberanía económica es una locura.

No lo es. Lo que es una locura es seguir tragando con su mentira.

 

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