«Captain Fantastic» es una película estadounidense de 2016, dirigida por Matt Ross y protagonizada por Viggo Mortensen en el papel de Ben Cash. La trama sigue a Ben, un padre que ha criado a sus seis hijos en los remotos bosques del noroeste del Pacífico, alejados de la civilización y bajo una estricta rutina de educación física e intelectual. Tras una tragedia familiar, la familia se ve obligada a abandonar su aislamiento y enfrentarse al mundo exterior, lo que pone a prueba las convicciones y métodos de Ben.
La película critica los extremismos, y enseña lo bueno y lo malo de ambos mundos: su vida en el bosque por un lado, y la sociedad por el otro.
Noam Chomsky y los intelectuales disidentes, podrías ser tú.
Esta narrativa me lleva a reflexionar sobre Noam Chomsky, un intelectual estadounidense cuyas ideas han influido en muchos movimientos críticos del capitalismo. Chomsky, conocido por su postura como socialista libertario, ha sido un crítico feroz de las estructuras de poder y la manipulación mediática en las sociedades modernas.
Sin embargo, es interesante considerar que, en un contexto histórico diferente, intelectuales críticos como Chomsky podrían haber sido perseguidos en regímenes totalitarios.
Durante las purgas soviéticas bajo el mandato de Stalin, muchos comunistas que discrepaban con la línea oficial fueron enviados a gulags o ejecutados. Quizás Trotsky representa las consecuencias de expresar sus diferencias ideológicas con Stalin.
El poder de las creencias en nuestra percepción del mundo
La esencia de «Captain Fantastic» reside en la importancia del relato que nos construimos sobre el mundo. Ben crea una narrativa para su familia basada en ideales de autosuficiencia y rechazo al sistema capitalista, pero al enfrentarse a la realidad exterior, descubre que su relato no es absoluto.
Esto refleja cómo nuestras ideas pueden arraigarse hasta convertirse en creencias profundas que moldean nuestra percepción de la realidad.
«Captain Fantastic» nos invita a cuestionar nuestras propias narrativas y a reconocer la importancia de la flexibilidad y la apertura mental. Al igual que Ben y su familia, debemos encontrar un equilibrio entre nuestras convicciones y la realidad del mundo que nos rodea, entendiendo que nuestras creencias, por firmes que sean, son solo una interpretación de la realidad.
El protagonista vive con la convicción de que su estilo de vida es el más adecuado para su familia.
Sin embargo, tras la trágica muerte de su esposa y los eventos que le siguen, se ve confrontado con una realidad que desafía sus creencias más arraigadas.
Este golpe de realidad le obliga a cuestionar su enfoque, llevándolo a una introspección profunda. Aunque inicialmente se reafirma en sus convicciones, finalmente reconoce la necesidad de adaptarse, sin renunciar a sus ideales, pero alejándose del fanatismo que le impedía ver otras perspectivas.
Lecciones para la práctica legal: la subjetividad de la verdad
En mi práctica como abogado, encuentro a personas absolutamente convencidas de su verdad.
El que cree vivir en un sistema despiadado, tendrá razón, y el que cree vivir en un mundo de posibilidades, también la tendrá.
Ambos crearán sus vidas conforme a lo que creen.
Y, a la vez, ambos estarán equivocados, porque ninguno puede arrogarse la inteligencia infinita ni pretender ser Dios. Sin embargo, ambos vivirán con absoluto realismo sus imaginarias realidades.
Esta reflexión es pertinente en el contexto de las redes sociales, pues el algoritmo te muestra sólo lo que demuestras que te gusta leer o ver, y se encierras en una caja de ecos, en la que te convences de que tienes toda la razón.
No puedo tener la razón ni la verdad, pero si la virtud.
Si no somos capaces de entender que la verdad es subjetiva para cada individuo, y que la virtud está en el término medio, nunca haremos el esfuerzo de reflexionar, de escuchar con atención los argumentos de otros, ni leeremos lo que a priori no coincide con nuestras ideas y creencias. Por lo tanto, nos encerraremos en nuestra imaginaria realidad, y el tiempo pasará; la vida es tiempo, y cuando se termina, no hay más.
Captain Fastastic nos recuerda que, en ocasiones, es necesario tocar fondo para emerger con una visión más equilibrada. Al igual que Ben, podemos aferrarnos a nuestras creencias hasta que la realidad nos obliga a reconsiderarlas. Este proceso puede ser doloroso, pero también es una oportunidad para el crecimiento y la adaptación.
Es fundamental reconocer que la verdad es subjetiva y que la virtud reside en el equilibrio.
Si no somos capaces de entender esto, corremos el riesgo de encerrarnos en nuestras propias realidades imaginarias, sin escuchar ni considerar las perspectivas de los demás.
La reflexión y la apertura son esenciales para evitar este encierro mental, tanto en lo personal como en lo social, pues te tienen atrapado en el teatro de izquierdas y derechas.
Y ahora un momento para la publicidad, jejeje
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